Hay un intervalo entre el impulso y la acción.
Aby Warburg lo llamó «Zwischenraum zwischen Antrieb und Handlung» y construyó su Atlas Mnemosyne clavando fotografías sobre telas negras para moverlas de sitio una y otra vez. El sentido estaba en el espacio entre ellas.
Estas ocho imágenes las hice entre 2020 y 2026 en diferentes partes del mundo: Madrid, La Manga del Mar Menor, Hong Kong, Shenzhen……
Una fregona junto a un cubo rosa. Hielo sostenido en una tubería. El exoesqueleto de una cigarra. Taburetes amarillos apilados. Estelas de luz de un cartel publicitario. Carpas koi. Una malla roja. Cosas cotidianas.
Las unen el color y la pausa, el silencio antes del disparo.
Durante meses las ordené y reordené sobre una mesa buscando la secuencia perfecta.
No existe.
Lo que existe es que cada orden dice algo, y el día que dejé de ver eso como un problema de montaje se convirtió en la obra: si el sentido vive en el intervalo, el intervalo tiene que poder oírse.
Se elige una distancia. Un intersticio.
El orden se convierte en una semilla que fija la tónica, el modo y el tempo. Cada fotografía aporta después lo que de verdad tiene: su brillo, su textura, su contraste, su saturación, su suavidad, su espacio, su color. La música es su consecuencia.
Ocho imágenes admiten muchos órdenes. Ninguno suena como el anterior, ni el siguiente, ni el siguiente…
Y por eso quien mira, compone.
Leticia Golfarini